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Cómo se estructura nuestro devenir

19 de abril de 2006 3 comentarios

Las causas invisibles de nuestro devenir visible

Durante toda la presente vida me ha fascinado un tema aparentemente simple: ¿por qué nos sucede lo que nos sucede?. En otras palabras: ¿cómo se programa la estructura de nuestro devenir? Tal vez sea mejor comenzar diciendo que este tema no ha sido para mi una mera especulación filosófica. He sacado buen provecho de el, espiritual, psi y material. Y el sano interés en incorporar estas reflexiones en torno a ello en mi blog obedece al deseo de que no se pierdan ciertos datos que no encontrarás fácilmente en otro lugar. 
Primeramente, una advertencia: este tema te atrapará. Si no deseas ser atrapado, esta es tu ultima oportunidad de salir de aqui y dedicarte a pensar en otra cosa. Luego, no digas que no te lo advertí. 
Nos saltearemos de momento lo atinente al genoma y sus consecuencias, con todos los hallazgos y extravíos de Jacques Monod en “El Azar y la Necesidad”. Pasaremos de largo por las aparentemente misteriosas mancias, tales como los llamativos aciertos de la astrología (1) de Jean Baptiste Morin de Villefranche, medico personal del Cardenal Richelieu y su discípulo del siglo XX, el Dr. Adolf Weiss. Y el ya demasiado popular Tarot acercado a los artistas e intelectuales “serios” por el Dr. John Dee, medico personal de la Reina Isabel y la Aurora Dorada de Samuel Mathers y William Westcott, este ultimo médico forense en la brumosa Londres del siglo XIX.

Y evitaremos tambien los laberintos de la programación neurolingüística y el análisis transaccional del genial Dr. Eric Berne y sus destacadas discípulas gestálticas James y Jongeward, por ahora, conscientes de que una gran síntesis del tema ha de incluir y superar todo lo mencionado, y varios temas aun no mencionados. Señalemos pues ya mismo algo por demás fascinante, por las consecuencias que tiene en la vida de las personas y en la conducta de quienes lo sabemos: se trata del tema de la resonancia mórfica.

Resonancia mórfica

Puede haber recibido diversos nombres, mas lo que importa es el concepto: ha dicho Goethe: “cuando carecemos de un concepto, inventamos una palabra.” El concepto de resonancia mórfica puede expresarse en forma sencilla y muy gráficamente con la famosa frase: “Si una araña inventa una nueva forma de tejer su tela, esa innovación se extenderá a otras arañas lejanas en el tiempo y en el espacio.”

No importa pues de cuanta intimidad estén rodeados tus esfuerzos, no importa cuan poco reconocidos sean en el mundo, tu trabajo afectará a la humanidad entera. Es posible pues, que nuestros recuerdos y destrezas no se guarden sólo en el reducido receptáculo de nuestro cerebro y sistema psico-neuro-endócrino, sino más allá e independientemente de ese pequeño ámbito bio-psicoespiritual.

Un ejemplo conmovedor citado por Rupert Sheldrake es el de los famosos monos de la isla de Koshima, en aguas de Japón. Un grupo de científicos alimentaba a estos monos con batatas o boniatos sin lavar. Una hembra que respondía al nombre de Imo, descubrió que lavando la batata en el mar, además de perder la piel la molesta arenilla, éstas sabían mejor. Pronto todos los monos de la isla de Koshima aprendieron el truco. Pero, y esto es lo maravilloso, todos los monos del continente comenzaron a lavar sus boniatos, y ello a pesar de haberse evitado el contacto de los monos de Koshima con los del resto del país. Semejante “contagio” a la distancia no sólo funciona con animales, también tiene lugar con cristales.

Algunas sustancias son muy difíciles de cristalizar en el laboratorio. Pero tan pronto como un laboratorio tiene éxito en la tarea, la sustancia en cuestión comienza a cristalizar con mucha mayor facilidad en otros laboratorios alrededor del mundo. Al principio se pensó que la causa pudiera ser que investigadores visitantes portaran diminutos trozos de cristal en sus ropas o en sus barbas. Pero finalmente esta causa fue desechada. Aparentemente los cristales “aprenden” mediante resonancias mórficas.

De la rigidez medieval de un devenir tiránicamente encauzado por la voluntad de un Dios o por las influencias planetarias y zodiacales, pasamos a la grata y danzante libertad cuántica de una concepción en la cual los hechos de nuestras vidas fluyen encauzados por campos energéticos que los modelan. Nuestro devenir es sutilmente regulado y modificado por nuestros pensamientos y deseos, así como por los pensamientos y deseos de nuestros congéneres, por nuestras visualizaciones y meditaciones del día a día, mostrándonos que la vida es algo mas creativo que la simple obediencia a imposiciones inexorables vengan de donde vengan. El fundamentalismo determinista es una infancia del pensamiento que viene a ser sustituida por la creatividad de la edad juvenil y adulta…

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(1) En el sabroso caldo de la historia se cuecen muy diversos ingredientes. Cuatro mil años desde los Caldeos de pensamientos y deseos de los astrologos profesionales, aficionados y creyentes, en el sentido de vincular los objetos y movimientos celestes con la naturaleza y devenir de lo terrestre bastan y sobran para generar poderosos campos morfogeneticos. Y como a los monos de Koshima, nos afecta tambien por cierto el pensar de mas de mil millones de chinos del otro lado del Pacífico. Con la ayuda de Ludovica Squirru ya no somos tan Libranas ni Acuarianos sino tambien monas de fuego y búfalos de tierra segun los casos. No es sorprendente si observamos que en la Edad Media, coexistieron grandes sistemas de prediccion muy diferentes, en America Central (8 signos), en Europa (12 signos) y en Lejano Oriente (24 signos), y todos acertaban y generaban pingües ganancias y privilegios sociales a los astrologos locales mayas, europeos y chinos.